Las vacas y terneros una vez son aturdidos con una pistola de proyectil cautivo son colgadas boca abajo de una cadena en movimiento que las desplazará hasta el operario que les cortará el cuello para que se desangren. Las vacas tardan varios minutos en desangrarse, tiempo durante el que muchas permanecerán conscientes intentando escapar en vano. Durante este tiempo los matarifes suele recoger su sangre para su utilización posterior.

Tras el desangrado se procede a su evisceración o extracción de órganos internos. Posteriormente se suele enganchar su piel en un rodillo que a gran velocidad saca la piel de la vaca en apenas unos segundos. Esta piel será posteriormente destinada a su curtido para ser utilizada como cuero. Junto con su piel, también se utilizará su sangre además de sus músculos destinados al mercado cárnico.

Su cadáver despellejado (denominado por la industria como "canal") es cortado en dos partes, marcado para su identificación y trasladado para su carga en los camiones que los servirán a las carnicerías o salas de despiece.

Vídeo grabado por el Equipo de Investigaciones de Igualdad Animal en un matadero español. Más información en: Mataderos.info