Ellas parpadean. Hacen ruidos... mueven la cabeza, los ojos están abiertos y mirando alrededor. Ellas mueren 'pieza a pieza'.

Ramón Moreno. Matarife.

Las vacas son dirigidas en los mataderos hacia la zona de aturdimiento, puede ser en cajones o en railes que las sujetan por debajo. El objetivo es privarles de libertad y facilitar el que el matarife pueda acercarse a ella y dispararle una bala cautiva con una pistola. Cuando están en los cajones, las vacas tratarán de salir saltando, suelen moverse agitadamente lo que dificulta que el disparo sea certero.


Vaca en la zona de aturdimiento

Una vez disparadas en la cabeza con una pistola de proyectil cautivo que no siempre las deja inconscientes, las vacas son colgadas boca abajo y se las corta el cuello y las extremedidades. No es raro que las vacas sigan conscientes cuando son colagadas boca abajo. Teniendo en cuenta que su peso que puede ser de alrededor de 500 Kg., al colgarlas sus músculos y ligamentos se desgarran, cuando están conscientes esto les provoca grandes sufrimientos añadidos al pánico de encontrarse boca abajo en un entorno extraño y en movimiento.

Muchas veces los animales todavía están plenamente conscientes hasta siete minutos después de que se les haya cortado el cuello y muchos matarifes relatan encontrarse con vacas plenamente conscientes en su trabajo diario.


Vaca inmobilizada
Un aturdimiento efectivo requiere un disparo certero, los trabajadores deben ser certeros cientos de veces al día con animales asustados y grandes que generalmente pesan más de 500 kilos. Antes de 12 segundos de entrar en la sala, la vaca caída es enganchada a una cadena en movimiento para ser desangrada y descuartizada por otros trabajadores es una cadena de producción rápida.
La cadena nunca se para simplemente porque haya un animal vivo.

Martin Fuentes. Matarife.
FUENTES
Joby Warrick, “They Die Piece by Piece,” Washington Post, 10 Apr. 2001.
http://www.washingtonpost.com/ac2/wp-dyn?pagename=article&node=&contentId=A60798-2001Apr9