En una piscifactoría casi se puede sentir la angustia y el sufrimiento de los peces encerrados en los tanques a oscuras, sin comprender por qué son víctimas de tal cautiverio ni sin saber qué sucederá.

Las "piscifactorías pretenden ser una "fábrica de peces", una forma de satisfacer el creciente apetito por los peces, de tal modo que generalmente se crían salmones, anguilas o truchas en tanques que se pueden encontrar tanto en mares como en ríos como en el interior de naves cubiertas en tierra.

En los tanques situados tierra adentro, se altera la tasa de crecimiento de estos animales mediante la manipulación de luz. Los tanques son cubiertos hasta quedar en la completa oscuridad, para posteriormente utilizar luces intensas que les hagan creer que están en su estación de crecimiento.

Además de todo esto, su alimentación es alta en proteínas y está especialmente ideada para hacer que ganen el máximo peso en el menor tiempo posible. Transcurridas varias semanas serán asesinados para proceder a su posterior comercialización.

El hacinamiento en el que se encuentran los peces es enorme. En un mismo tanque puede haber hasta 50.000 salmones, las truchas se encuentran aún más hacinadas. Estas condiciones hace que los peces sean muy vulnerables a diversas enfermedades.

Los salmones sufren de un gran número de parásitos y otros agentes debilitantes como la furunculosis y las enfermedades del páncreas. Suelen tener heridas y los parásitos acaban comiéndose vivos -literalmente- a los peces. (En los salmones salvajes se encuentran una media de 13 parásitos mientras que en los explotados en son 100).

Para evitar las pérdidas económicas que supondría un elevado número de muertes por enfermedades, se administra de forma regular antibióticos y diversas sustancias químicas a los peces. A pesar de ello, entre el 20 y 50% mueren por enfermedades como el cáncer o infecciones del páncreas o del riñón.

Cuando son confinados en tanques suelen mostrar comportamientos anómalos como una mayor agresividad, suelen tener heridas, deformidades e infecciones, desarrollan cataratas que les dañan la córnea, les dejan ciegos y hace que sangren.

Los peces de piscifactorías se encuentran además sometidos a diversas técnicas de ingeniería genética que buscan:

• Peces que crezcan más y más rápido.
• Mayor eficiencia en la conversión del pienso en músculos.
• Más resistentes a enfermedades.
• Más tolerantes a bajos niveles de oxígeno en agua.
• Capaces de soportar temperaturas más bajas.

Además de otras técnicas, se aplica la triploidía, o alteración cromosómica para obtener peces hembra estériles con mayor eficiencia en la conversión de alimento. Esto tiene como resultado que las truchas arcoiris triploides tengan un mayor índice de deformidades espinales. Los salmones triploides por ejemplo tienen índices de supervivencia menores y son menos capaces de absorber el oxígeno del agua, lo que les hace menos capaces de superar situaciones estresantes.

También se emplean técnicas de manipulación hormonal y sexual -dando testosterona a hembras jóvenes embarazadas- para que de a luz sólo hembras que madurarán más tarde que los machos. Esto se hace porque los peces sexualmente maduros padecen cambios que reducen la calidad de su carne.

FUENTES
DEFRA www.defra.gov.uk
Madsen, L., Arnbjerg, J. & Dalsgaard, I. 2000. Spinal deformities in triploid all-female rainbow trout. Bull. Eur. Ass. Fish Pathol., 20 (5), 206-208.
Johnstone, R. 1992. Production and performance of triploid Atlantic salmon in Scotland.Marine Laboratory, The Scottish Office Agr. and Fisheries Dept.
Willoughby, S. 1999. Manual of salmonid farming. Blackwell Science, Oxford.