Una vez llegan al matadero los pavos son colgados boca a bajo por sus delicadas y cansadas piernas antes de pasar por el tanque de aturdimiento que les inmoviliza pero no les mata. Más adelante se les cortará el cuello —muchas aves todavía están conscientes durante el proceso— y si el cuchillo no les secciona las arterias del cuello, pasarán por los tanques de agua hirviendo destinados a desplumarles todavía vivos.

En algunos mataderos se emplea el método de matanza por asfixia en atmósfera controlada. En este método, las aves son llevadas en las jaulas de transporte desde los camiones hasta una cinta que las llevará a un habitáculo hermético en el que el oxígeno será sustituido por una mezcla de nitrógeno y argón. Posteriomente y una vez muertas, serán colgadas de ganchos que llevarán sus cuerpos sin vida hacia la máquina que les cortará el cuello para desangrarlas.