La legislación vigente exige que el sacrificio de los animales se realice provocando la inconsciencia inmediata y que este estado se prolongue hasta después de la muerte, que se produce por desangrado. Los objetivos de la insensibilización previa al desangrado no son tanto en beneficio del animal sino de la industria que acepta  gustosamente el aturdimiento de los animales porque, a la vez que tranquiliza la conciencia del consumidor, consigue que la carne sea de mayor calidad, con lo que genera más beneficios económicos. Así queda reflejado en los Informes oficiales de la industria cárnica: “previamente a su sacrificio, los animales son aturdidos para evitar su sufrimiento, facilitar la operación de degüelle y  mejorar la calidad de la carne”. El aturdimiento puede ser reversible o irreversible. En el primer caso, los animales pueden recuperar la sensibilidad antes de que ocurra la muerte. Es por ello que el tiempo entre el aturdimiento y el desangrado es un factor determinante para la eficacia del aturdimiento.
 
Descargas eléctricas

El aturdimiento eléctrico o electro narcosis es el método de insensibilización utilizado en la especie ovina. Se considera que la insensibilidad causada por la electro narcosis es consecuencia de la inducción de un ataque epiléptico. Los sistemas de aturdimiento eléctrico más utilizados son dos: el sistema sólo cabeza y el sistema cabeza-cuerpo.  A su vez, éste último puede ser cabeza-corazón o cabeza-espalda.

En el sistema sólo cabeza se utiliza unas pinzas con dos electrodos que se aplican a ambos lados de la cabeza. Estos equipos inducen un estado de insensibilidad reversible que dura de 30 a 40 segundos. Esto obliga a desangrar el animal antes de transcurridos los 15 segundos tras el aturdimiento para que no pueda recuperar la sensibilidad antes de la muerte cerebral.

El sistema cabeza-cuerpo consiste en la aplicación de un tercer electrodo al nivel de la médula espinal en el tipo cabeza-espalda o en la zona de proyección del corazón en el tipo cabeza-corazón.  La corriente pasa de los electrodos de la cabeza al tercer  electrodo, llegando al corazón y a la médula espinal. En el aturdimiento tipo cabeza-espalda, si la distancia entre el tercer  electrodo y los electrodos de la cabeza es muy corta, el corazón no será estimulado y no se producirá el paro cardiaco. Por el contrario, si la distancia es muy larga, no llegará la suficiente intensidad al cerebro, y se producirá un paro cardiaco doloroso antes de la aparición de la inconsciencia.

La intensidad de la corriente es el factor que determina la pérdida inmediata de la consciencia. Un amperaje inferior a lo establecido no producirá insensibilización en el animal, provocándole durante la aplicación una parálisis generalizada dolorosa. Si la intensidad es demasiado elevada, habrá una estimulación muscular excesiva aumentando la incidencia de fracturas óseas, equimosis y hemorragias. Si el equipo es de bajo voltaje, el tiempo de aplicación debe aumentar de 3 a 7 segundos. Durante este tiempo el animal puede estar sujeto a una estimulación eléctrica dolorosa antes de que se inicie el estado epiléptico.