Las gallinas que no han muerto antes a causa de sus condiciones de vida, son transportadas a mataderos. Dicho transporte supone la movilización de más número de animales terrestres que en cualquier otro ámbito de explotación animal.

Las gallinas son transportadas en camiones, encerradas en cajas de plástico apiladas, cumpliéndose la normativa en ciertos casos con tan sólo destinar 21 centímetros cuadrados de espacio para cada una. Ello les lleva a sufrir un gran estrés psicológico, debido a elementos como la temperatura, las vibraciones, los impactos contra la carretera... La industria avícola recomienda realizar restricciones de alimento, ayuno que comienza de 6 a 12 horas con anterioridad al inicio del transporte. El transporte puede durar hasta 24 horas, sin acceso a alimentos ni agua.

Las aves permanecen encerradas en el camión hasta que son asesinadas, un tiempo que puede extenderse hasta 24 horas. Tampoco entonces tienen los animales acceso a alimentos ni agua. Esto lleva a muchas a la deshidratación, lo cual puede suponer problemas a la hora de desplumarlas; en estos casos, se escaldará a los animales a una temperatura superior a la habitual.