Tras el aturdimiento se les cuelga bocabajo de las piernas traseras en una guía anclada en el techo que les transporta hacia donde espera el matarife para degollarlos. El matarife produce una incisión profunda en la papada del animal para alcanzar los grandes vasos sanguíneos poco antes de su llegada al corazón. Finalmente, la mayoría de los cerdos mueren desangrados antes de llegar a la cámara de escaldado, donde por desgracia algunos entrarán aún conscientes.
Próximamente incluiremos más información sobre estos procesos
