Tras el aturdimiento, realizado ya sea mediante descarga eléctrica o con CO2, se les cuelga bocabajo de las extremidades traseras en una guía anclada en el techo que les transporta hacia donde espera el matarife para degollarlos. El matarife produce una incisión profunda en la papada del animal para alcanzar los grandes vasos sanguíneos poco antes de su llegada al corazón. Finalmente, la mayoría de los cerdos mueren desangrados antes de llegar a la cámara de escaldado, donde por desgracia algunos entrarán aún conscientes.

Vídeo grabado por el Equipo de Investigaciones de Igualdad Animal en un matadero español. Más información en: Mataderos.info