
Un ex-matarife empleado por la compañía Tyson (y cuatro veces empleado del mes) nos cuenta de primera mano cómo es un matadero.
Dentro de la mente de un matarife
Un tema sobre el que la mayoría de la gente ni siquiera piensa, incluso entre muchos de quienes luchan por los derechos animales, es el efecto que tienen sobre las mentes de quienes matan a los pollos. Verás, la máquina de matar nunca puede cortar la garganta de cada ave que pasa por ella, especialmente si la aturdidora no aturde apropiadamente. Así que tienes lo que se llama un "matador" cuyo trabajo es coger a esas avess para que no sean escaldadas vivas en el tanque. (Por supuesto el matador no puede cogerlas a todas ellas, pero llegaremos a eso más adelante.)
(Ten en cuenta que mientras lees esto, que la planta en la que trabajé era la más pequeña que Tyson tenía. Tienen algunas que son mucho mayores y que matan a cientos de miles de aves. Por supuesto, tienen a más de un matador, pero sólo uno por línea. Ellos simplemente tienen más de una línea)
Imagínate esto: Tu supervisor te dice que es tu noche en el cuarto de matanza. Tu piensas, "Mier*, esta va a ser una noche dura." No importa el tiempo que haga fuera, esta habitación está caliente, entre 32 y 38º C. La escaldadora también mantiene la humedad cerca del 100%. Puedes ver el vapor en el aire como una forma de niebla. Te pones tu traje de plástico para cubrirte el cuerpo entero de las ráfagas de sangre y del agua caliente que mantiene la cuchilla de la máquina de matar limpia y limpia el suelo. Te pones el guante de metal y coges el cuchillo. Es muy afilado. Tiene que serlo.
Puedes oir los ruidos de los pollos siendo colgados en la habitación de al lado según los ganchos metálicos suenan. Puedes oir los motores que dirigen a los pollos hacia abajo en la línea. Es tan fuerte que podrías gritar y ni siquiera oirte a ti mismo. (He hecho esto para comprobarlo.) Te tienes que comunicar mediante señales de las manos con cualquiera que pueda venir. Aunque nadie quiere. Ellos sólo vienen si tienen que hacerlo. Y ciertamente no quieren asustarte. No con un cuchillo afilado en tu mano. Si te dieses la vuelta...
Aquí vienen las aves a través del aturdidor hacia la máquina de matar. Es hora de estar ocupado. Puedes esperar tener que coger a uno de cada cinco o así, muchos que no son aturdidos. Recuerda, vienen hacia ti a un ritmo de 182 - 186 por minuto. Hay sangre por todos los lados, en un 3'x3'x20' a través de la máquina, en tu cara, en tu cuello, tus brazos, por la parte baja de tu mandil. Estás cubierto con ella. Algunas veces tienes que quitarte los coágulos de sangre, sin quitar los ojos de la línea ni un momento.
No puedes cogerlos a todos, pero lo intentas. Cada vez que pierdes a uno, "oyes" el sonido horrible que está haciendo cuando le ves agitándose en la escaldadora, golpeándose contra sus lados. Maldita sea, otro "pájaro rojito". Sabes que por cada uno que ves sufrir así, han habido otros 10 que no has visto. Simplemente sabes que sucede. Esperas que la máquina no se rompa o falle. Sólo quieres que pase la noche e irte a casa. Pero, serán unas dos horas y medio largas hasta el descanso. Más de dos horas de matar sin parar. Al menos un par de docenas de pollos por minuto. En el peor de los casos, un montón más.
La enorme cantidad de muerte y sangre puede sobrecogerte, especialmente si no puedes simplemente cerrar toda emoción completamente y convertirte en un zombie de la muerte. Te sientes como parte de una gran máquina de matar. Y en gran parte, tratado de ese modo también. Algunos pensamientos extraños entrarán en tu cabeza. Eres sólo tú y los pollos muriendo. Los sentimientos surreales crecen dentro de tal horror de la bárbara naturaleza de tu comportamiento.
Estás asesinando a aves indefensas por miles (entre 75.000 y 90.000 por noche). Eres un asesino.
Realmente no puedes hablar con nadie sobre esto. Los tipos del trabajo pensarás que eres un débil. La familia y los amigos no quieren saber nada. Te hace sentirte incómodo e inseguro de qué decir o cómo actuar. Incluso puede que te miren un poco raro. Algunos no quieren tener nada más que ver contigo cuando saben lo que haces para vivir. Eres un asesino.
Desesperado envías tu mente a algún lugar de forma que no termines como algunos de esos tipos que la pierden. Como el tipo que cayó de rodillas rezando a Dios por perdón. O el tipo que acabó en el psiquiátrico por tener pesadillas de pollos que iban tras él. Yo también las he tenido. Muy espeluznantes. Encuentras algo más con lo que intentar alejarte de esa situación. Para mantener tu mente alejada de ahogarse en todos esos cientos de litros de sangre que ves. La mayoría de la gente que trabaja en esta habitación y en la de colgado emplean algún tipo de estimulante para mantener la tranquilidad y algún tipo de sustancia para escapar de la realidad.
Te vuelves más propenso a la violencia. Cuando te enfadas es mucho más fácil que ataques físicamente a lo que sea o a quien sea que te ha molestado. Es mucho más fácil que antes que utilices un arma. Especialmente un cuchillo. Uno afilado. Eres un asesino.
Empiezas a tener un sentimiento de disgusto contigo mismo con lo que has hecho y continuas haciendo. Te avergüenzas de decirles a otros lo que haces de noche mientras están durmiendo en sus camas. Eres un asesino.
La gente tiende a evitarte, incluso otros de la planta, sea por instinto o porque saben lo que haces y no pueden entender cómo puedes hacerlo noche tras noche. Debe haber algo erróneo en ti. Tienes el olor de la muerte sobre ti. Eres un asesino. Un asesino en serie.
Llega un momento en que te cierras a todas las emociones. Simplemente no te importa nada. Porque si te importase algo, eso abre la puerta a todos esos sentimientos tristes que no te puedes permitir sentir y seguir con tu trabajo. Tienes facturas que pagar. Tienes que comer. Pero, no quieres pollo. Tienes que estar realmente hambriento para comerlo. Sabes lo que va en cada bocado. Todo el horror y la negatividad. Toda la brutalidad. Concentrada en cada bocado.
Mucha gente que hace esto comete actos violentos. Cometen crímenes. Gente que ya son criminales tienen a llegar a este trabajo. No puedes tener una conciencia fuerte y matar a estas criaturas noche tras noche.
Te sientes aislado de la sociedad, no como parte de ella. Solo. Sabes que eres diferente de la mayoría de la gente. No tienen visiones de muertes horribles en sus cabezas. No han visto lo que tú has visto. Y no quieren verlo. No quieren ni oir hablar sobre ello.
Si lo hiciesen, ¿cómo podrían comer ese otro trozo de pollo?
Bienvenido a la pesadilla de la que me escapé. Ahora soy mejor. Me manejo bien con los demás, al menos la mayor parte del tiempo...